Removiendo piedras

Raquel llegó el viernes (con su hijo Rubén, que se fue a las fiestas de Balboa con los amigos y aún no ha vuelto) y con el perro Cato, que se ha pasado el tiempo cambiando piedras de sitio y durmiendo como un convaleciente anónimo frente a cualquier cosa que se pareciese, aun de lejos, […]