Servidor estaba escuchando Some Other Time de Bill Evans, cuando su ilustrado gato le ha interrumpido para hacerle poner una breve pieza de David Teie. David Teie hace música para gatos. No es un insulto: hace realmente música para gatos y, a juzgar por el gesto de Pangur mientras la escucha, interesado y relajado a un tiempo, confiado y atento, la hace estupendamente.

Tampoco a servidor le disgusta, la verdad sea dicha; aunque advierte a la primera que la percepción de Pangur es menos exigente con respecto a ese indefinible y difícil equilibrio entre previsión y sorpresa que los humanos pedantes llamamos estructura.

— Y que os condena a una única forma.
— ¿La sonata?
— La duda.

Podría ser así. El gato de un servidor es, a veces, sorprendentemente agudo en sus ocurrencias.

— Como a vosotros a la vigilancia, vuestra aversión a la melodía.
Touché.

Pero no ha decidido servidor contarles esto porque la idea de un compositor empeñado en escribir para gatos le parezca chocante (que sí, que lo es, y también sugerente, también prometedora) sino porque David Teie ha conseguido hasta ahora 10.165 patrocinadores para su proyecto, lo que significa, en términos castizos, 241.651 dólares para musicforcats.com, mientras que Ángeles Caso, premio Planeta en 2009 (sea lo que sea que eso signifique, si significa algo) no ha recaudado aún más que 11.528 euros de los 25.000 que necesitaría para editar su libro Ellas mismas. Autorretratos de pintoras. Música para humanos.

Aun ignorándolo casi todo servidor de David Teie, adivina sin dificultad que Ángeles Caso sabe de arte, si no más, por lo menos lo mismo que él de gatos (que es ciertamente mucho). La investigación de ambos es seguramente respetable y a su manera útil. Pero servidor no ha visto a ningún gato echar de menos “su” música y sí a la historia del arte ser privada durante siglos de sus “maestras”. No enfrenta servidor ambos proyectos porque le parezcan comparables, y está seguro que si David Teie tuviese noticia de las dificultades de Ángeles Caso ingresaría, de inmediato, en su crowdfunding los 13.472 euros que le faltan. No: es la diferencia en la respuesta lo que le ha motivado; aunque no va a caer en la tentación de interpretarla. Y menos ahora, que hay ropa tendida.

— ¿Lo dices por mí?

El trabajo de Teie se basa en la incuestionable verdad de que un gato no es un ser humano, y por tanto su música no puede en absoluto escribirse desde nuestros cánones melódicos, cromáticos o rítmicos (tampoco negarlos). Eso lo entiende un servidor perfectamente porque el propósito de sus conversaciones con Pangur (si es que lo tienen) no es el mismo que el de las que mantiene con sus congéneres. Eso no está en discusión. Lo que está en discusión (por desgracia) es si ser humano significa algo si silenciamos a las mujeres. A dejar de hacerlo (y ya va siendo hora) nos ayudarían trabajos como el de Ángeles Caso, que desde la edad media hasta las vanguardias reúne alrededor de 100 obras de unas 75 artistas de primera fila, pintoras y fotógrafas pioneras. Sorprende que su esfuerzo no sea recibido con el mismo entusiasmo con el que David Teie ve recompensado el suyo.

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