Jorge Fernández Díaz, Beatriz Talegón, Toni Cantó, Willy Toledo, Mariló Montero, Miguel Ángel Rodríguez, Iker Jiménez, Beatriz Escudero… Cada vez hay más gente diciendo cosas rarísimas y provocando que los demás contesten cosas igualmente raras y presuntamente ingeniosas o que se ofendan una barbaridad. ¿Será cierto que la capital de España es Twitter ahora que Madrid va por libre? ¿Será España el país más tonto del mundo?

El propio Werty, hipocorístico del señor ministro de cultura, se envalentonaba ante una diligente periodista hace bien poco hasta casi acusarle de escrache porque se empeñaba en preguntarle cosas personalmente. Por no hablar de quienes piden la cabeza del portavoz de Medio Ambiente del Grupo Socialista en el Congreso, José Luis Ábalos, por haber dicho que Soraya Sáenz de Santamaría es más moderna para posar en plan sexi que para opinar sobre la ley del aborto. Gran tema del momento o, como se dice ahora, trending topic.

— Sexi no es un calificativo insultante, ¿o sí?
— Es más bien amable, atrevido pero amable, diría yo; quizás pasado de moda, quizás innecesario, pero desde luego posible en una circunstancia tan expuesta como es dejarse (en ejercicio de un derecho a decidir que nadie le niega a la hoy vicepresidenta) fotografiar en atuendo de cóctel, descalza, sentada en el suelo y mirando a cámara con gesto de enigmática complicidad (un poquito Marilyn, sí). Debo confesarte, Pangur, que cuando vi la foto también yo pensé que resultaba sexi. ¡Pero sólo durante un segundo de debilidad! pues, de inmediato, comprendí que era una fotografía muy natural, nada “posada”, y artística. Contemplándola de nuevo, ya libre de mi inicial y paleta concupiscencia machista, comprendí que la imagen intentaba comunicar, a partir de un momento casual y hogareño, la firme delicadeza, la modernidad, dignidad y desenvoltura que humanizan al personaje público más allá de la promisoria inocencia de sus rodillas.
— Tú eres tonto.

Pangur tiene razón, a servidor le están contagiando la tontería entre tirios y troyanos, la tontería y el miedo a mirar y ver. La verdad (pero guárdenle, por favor, el secreto) es que no comprende bien servidor tanto escándalo y que, en su modestísima opinión, el acusado ni miente, ni insulta, ni difama. ¿Han visto ustedes la foto de Luis Malibran a la que hace referencia el portavoz? Pues la pose no es ni erótica, ni ridícula (salvo porque uno se pregunta a qué viene, tratándose de quien se trata) ni perturba más allá de su rareza, pero es sexi y en ella se percibe con toda claridad la intención, por ambas partes (fotógrafo y modelo), de que así sea: la cámara busca sin complejos el atractivo físico de la mujer, y la mujer se aviene, entre severa y provocativa (definitivamente coqueta), a un cumplido cuya respetabilidad le consta por contrato. Es una buena fotografía.

Sea como fuere, Ábalos no ha dicho de Sáenz de Santamaría que sea sexi (eso servidor no se lo hubiese perdonado jamás) sino que demuestra ser más moderna fuera que dentro de la política. Y que para Luis Malibran posó en plan (“en plan”) sexy en 2009; cosas peores hemos oído. No obstante, y como debe ser, el socialista se ha disculpado (más o menos) con estas palabras: “Si he molestado pido disculpas. Yo no comento nada, sólo recuerdo los posados que la hoy vicepresidenta dedicó a la revista de ‘El Mundo’. ¿Es machista evocar la hemeroteca?”

Pues no, no es machista “evocar” la hemeroteca, pero estabas hablando del aborto, Pepe Luis: no te atolondres. Por eso es malsano abusar de la hemeroteca (y de Twitter) y un error apelar constantemente a ella para ahorrarse argumentos o desviar la atención. Política de hemeroteca, se llama eso, y los ciudadanos llevamos demasiado tiempo sufriendo que en este país, eso, se haya convertido en la política oficial.

Política de hemeroteca y de twitter, y de lapsus, gestos de a centimito y paren de contar. Que Toni Cantó viva en 2005 es algo que bien podría investigar Iker Jiménez, pero que a los demás, en un país donde la única protesta por las medidas contra la crisis que aún no se ha criminalizado mas que en el catecismo es el suicidio, nos debería de importa una higa. Eso de los “memes” está bien para vender diez minutos de atención, pero para gestionar la realidad hacen falta palabras más sólidas. Quizás es que es cierto que juzgamos de oídas, y por eso aquí sólo se pide perdón por hablar, no por hacer. Pues servidor sigue esperando que Werty se disculpe por haber vendido la educación e ignorado que la cultura no termina en Nebrija, que Ana Mato se disculpe por abandonar a su suerte a los más débiles, que Mariano Rajoy se disculpe por seis millones doscientos dos mil setecientos parados (que se sepa), que Ruiz-Gallardón se disculpe por…

— Suñén.
— ¿Qué?, ¿que lo deje ya, no?
— Pues sí. Pon “etcétera” y punto.

… etcétera.

COMPARTIR:
      

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *