Como a menudo no basta con tomar partido, sino que es menester declararlo como exponer razones, me reafirmaré en mi convencimiento de que “Ahora en Común” no es sino el enésimo intento de rentabilizar el éxito de Podemos por parte de una izquierda menos bienintencionada de lo que se nos desea hacer creer. No veo en tales propuestas de confluencia una verdadera voluntad de agrupar a la gente en torno al deseo de cambio, sino el intento de forzar a Podemos a aceptar una coalición que permita a ciertos partido salvar sus muebles. Desde esa perspectiva, “Ahora en Común” me parece un movimiento oportunista diseñado para ocultar una marca gastada sin pasar por refundaciones o autocríticas y aprovechando el impulso y el trabajo prometeicos de quienes han conducido a Podemos hacia la posibilidad real de una revolución democrática histórica. No escucho en la calle ese “clamor” por la unidad de la izquierda, sino la indignación de personas que desean ser verdaderamente dueñas de sus batallas. Así, veo una sustancia nueva donde otros no pasan de sopesar la mezcla. Pretender ocultar u oscurecer la marca Podemos sería, en estos momentos, como devolverle el fuego a los dioses con una disculpa.

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