Raquel entra en el mismo momento en que servidor se levantaba de la silla, a ponerse una copita de Siembra Azul, un tequila blanco de entrada dócil y sabor puro y avainillado. Se produce en Arandas, Jalisco, seleccionando el mejor agave. Y una curiosidad: para la fermentación se utiliza la misma levadura francesa que se usa para el Champagne…

— ¿Te he contado la historia de Maki Navaja?
— …

Después de todo la botella la ha traído su hermana y ella aún no la ha probado, así que servidor saca otra copa y le adelanta a Raquel que, para empezar, Maki Navaja no siempre fue un matón.

— ¿No?
— No, su verdadero nombre es Mack, y era un cowboy.
— A ver, a ver, interrumpe Raquel.- Lo que yo sé es que la letra de la canción es de Bertold Brecht y la música de Kurt Weill y que la cantaba… Lotte Lenya. En español la cantaban Ana Belén y Miguel Ríos, fatal…
— Sí y luego…
— … y Maki era el rey del Soho.
— … Rubén Blades. Pero en todas esas versiones se trata del mismo personaje, Macheath, que Brech toma prestado de una ópera de John Gay del siglo XVIII. Sin embargo Louis Armstrong prescinde de la versión original, y Sinatra también (aunque he oído que había una traducción de Auden). Así, la historia de Mack The Knife resulta ser la de un vaquero solitario e independiente, que carga con un acordeón cuyas notas nadie ha oído, y con reputación de tramposo y buscalíos en las ciudades por donde ha pasado y en las que nunca se queda mucho tiempo.

— ¿Por qué?
— Porque no se le ha perdido nada en el mundo civilizado. Ama el desierto y la soledad. Esa es la primera versión que se oyó en español, me parece. La cantaba José Guardiola, ni más ni menos, a finales de los cincuenta o primeros de los sesenta.
— Esto está buenísimo, ¿no?
— Eso creo yo, dile a tu hermana que traiga todo el que quiera.
— Bueno, dice Raquel. – Tengo que corregir exámenes. Se lo contaré a mis alumnos, que sólo conocen al personaje por el cómic de Ivà. ¿Pero tú qué versión prefieres?

— Yo la de Bobby Darin.

Apura la copa, le da a servidor un beso y se encamina hacia su despacho. Servidor se levanta también; aunque se lleva la botella al suyo mientras se cuenta a sí mismo el final de la canción. Un día, en una ciudad cualquiera, Maki encuentra el amor de su vida. Nadie sabe quién es, ni dónde vive, sólo que han visto a un caballo sin jinete galopar hacia el desierto.

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