Adiós, Fukuyama, adiós

Una vez más, servidor ha sobrevivido a su prolongado cumpleaños, y por añadidura sin percibir señal alguna de ese anuncio de fin del mundo que, al decir de los expertos en fantasías indemostrables, todos ellos tarados por una enfermiza nostalgia de sentido, debía producirse este once del once del once coincidiendo con el momento en… [+]

Ciento y la madre

El sábado quedamos a merendar todos los hermanos, en casa de Manena. También estaban allí nuestro tío Antonio, las niñas María y Susana, Lucas ejerciendo de gamberro fiable (lo que a ellas les encanta) y las parejas de cada cual, además (por supuesto) de doña Mari. No deja de asombrarme que, a pesar del número… [+]