Gente polilla

El problema de la llamada nueva política (un término que tiene los días contados) es que coloca, muy pronto, a la gente que desea creer en la posibilidad de una transformación real, de un cambio real, en la tesitura de ser polilla. Puede parecer indeseable, inoportuno y hasta poco certero dicho así, pero empieza a… [+]

Necesidad y deseo

Contaba en cierta ocasión que si bien me gusta el espectáculo taurino (digamos que “me gustaba” aunque aún no pueda evitar cierta deriva del rabillo del ojo ante ocasionales imágenes de alguna buena faena) estoy decididamente a favor de su abolición. Dicho en otros términos: he de educar mis deseos en virtud de una necesidad… [+]

La mitad del invierno

Hay gestos que no se realizan para enfatizar una opinión o señalar una posición, sino para poner de manifiesto el inmovilismo reinante. Como la rana del famoso haiku de Matsuo Basho, cuyo salto al estanque (¡plop!) hace emerger en la conciencia del lector el silencio y la quietud que lo precedían, Carolina Bescansa y Nacho… [+]

Cuelga la coleta y me corto las botas

Todo autoritarismo se fundamenta, antes de ser inevitable, en la necesidad de frenar algún tipo de amenaza interior (de la exterior se valdrá más tarde, una vez afianzado en sus posiciones). Han pasado unas cuantas cosas en Podemos estos últimos días, estos últimos meses y estos últimos años. Siempre pasa algo en Podemos, y siempre… [+]

Esa clase de despacho

Empujado por el convencimiento de que hay un infierno para los neutrales y de que existen llamadas a las que no se puede hacer oídos sordos, siempre he participado de alguna forma (hay muchas) en la política y jamás pretendí hacer de ella mi oficio. Una vez, lo juro, un alto cargo cuyo nombre no… [+]